Discapacidad e Incapacidad Permanente, ¿son lo mismo?

Son 2 términos que generan confusión, ¿al obtener una se adjudica la otra? ¿son trámites diferentes o las podemos conseguir a la vez? La respuesta es NO: no son equivalentes y se tramitan por vías diferentes, aunque hay que aclarar que la Incapacidad Permamente Total (IPT) se equipara automáticamente a un certificado de discapacidad del 33% en lo que respecta al empleo. Es decir, con la IPT no tendremos un certificado de discapacidad como tal, sino que sólo accederemos a los beneficios/ventajas que respectan al ámbito laboral.

En cualquier caso, hay que tener muy claro que no son términos sinónimos. Se puede tener discapacidad y no IPT . 

Empecemos por definir ambos conceptos:

  • La discapacidad es una condición que merma las capacidades físicas, sensoriales, psíquicas o intelectuales de una persona. Puede ser de nacimiento o sobrevenida (tras una enfermedad o accidente). Se reconoce administrativamente a través de un certificado, cuyo  propósito es compensar las desventajas sociales que la discapacidad implica, proporcionando acceso a derechos y prestaciones de distinto tipo, con vistas a equiparar oportunidades. El grado de discapacidad es determinado por un equipo de valoración y orientación de Asuntos Sociales. Para conseguir estas ventajas será necesario alcanzar un grado mínimo del 33%. El certificado de discapacidad lo emite el Imserso u órgano de gobierno competente de la Comunidad Autónoma. Aquellas personas que tienen grado de discapacidad igual o mayor al 65% cobran una pensión contributiva o no contributiva en función de si han cotizado a la seguridad social en años anteriores. Esta pensión dejaran de cobrarla cuando comiencen a trabajar y podrán solicitarla una vez hayan acabado de trabajar. Descubre cuándo, cómo y por qué solicitar el certificado de discapacidad.
  • La incapacidad permanente hace referencia a la imposibilidad de un trabajador de continuar desempeñando su profesión habitual, como consecuencia de una enfermedad o tratamiento médico a raíz del que presenta secuelas que le impiden desarrollar con normalidad su actividad profesional. La incapacidad la emite la Seguridad Social  y se clasifica en:

                     Incapacidad Temporal: baja médica.

                     Incapacidad Permanente: se divide en:

Permanente Parcial, disminución de más del 33% de capacidad que no impida seguir desarrollando profesión habitual.

Permanente Total, Incapacidad que inhabilita para el desarrollo de la profesión habitual. Se equipara a un 33% de                                           discapacidad en lo que respecta al empleo.

Permanente absoluta; Incapacidad que inhabilita para el desempeño de cualquier profesión.

Gran Invalidez: Incapacidad que requiere la ayuda de otras personas para realizar funciones esenciales de la vida.

El artículo 1.2 de la Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad, determina que a los efectos de esta ley, tendrán la consideración de personas con discapacidad aquellas a quienes se les haya reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33 por ciento. En todo caso, se considerarán afectados por una discapacidad en grado igual o superior al 33 por ciento los pensionistas de la Seguridad Social que tengan reconocida una pensión de incapacidad permanente en el grado de total, absoluta o gran invalidez, y a los pensionistas de clases pasivas que tengan reconocida una pensión de jubilación o de retiro por incapacidad permanente para el servicio o inutilidad.

Si nos conceden una IPT, tendremos derecho a una prestación económica que, en su modalidad contributiva, trata de cubrir la pérdida de rentas salariales o profesionales que hemos sufrido cuando, estando afectados por un proceso patológico o traumático derivado de una enfermedad o accidente, vemos reducida o anulada nuestra capacidad laboral de forma presumiblemente definitiva.

La IPT se equipara al 33% de discapacidad pero, ¿con una discapacidad nos será más fácil acceder a una IPT?

Lo más importante es tener muy claro que la Incapacidad Permanente no se fija tanto en las habilidades físicas, sensoriales o psíquicas del trabajador (como es el caso de la discapacidad), sino que pone el acento en las secuelas que determinada enfermedad o proceso han dejado en el profesional y en su capacidad para el desempeño del puesto habitual.

En todo caso, sí recomendamos presentar el certificado de discapacidad en la solicitud de la incapacidad, pues será un argumento a favor para conseguirla, aunque en ningún caso determinante.

Fuente: http://fundacionadecco.org/blog/blog/discapacidad-e-incapacidad-permanente-total-son-lo-mismo/

 

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Acerca de Joaquín PN

Enfermo de Crohn desde el año 1988
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