De los 1.584 euros de País Vasco a los 1.007 de Andalucía

Marta Gómez
Redactora jefe ConSalud

Los andaluces cuentan con 577 euros menos de presupuesto sanitario por habitante que los vascos. El origen y final de esta inequidad confluye en la fuerte dispersión presupuestaria que existe a nivel autonómico. Los ritmos marcados por unas regiones y otras no son los mismos, y la brecha desequilibra el mapa.

Y es que las comparaciones son odiosas y más cuando se trata de la salud y de la atención sanitaria. Esta semana la Memoria Socioeconómica y Laboral del CES de 2015 era noticia. El protagonista, el gasto sanitario español, que ha registrado una subida respecto al año anterior. Según el informe, la media se sitúa en 1.232 euros por persona, un 1,82% más. No obstante y pese al incremento general, la proporción se rompe cuando nos fijamos en las comunidades autónomas. La más generosa, País Vasco, que destinó el año pasado 1.584 euros por habitante. Por el contrario el presupuesto en Andalucía no goza de tan buena salud y se sitúa en 1.007 euros. Mientras, el resto de comunidades autónomas, unas más arriba, otras más abajo, bucean entre ambos parámetros.

“Quizá el dato de que sólo el 50,9% de los españoles sabe que la sanidad es gestionada por las CC.AA. sea el reflejo del popular dicho la ignorancia da la felicidad y no de un desconocimiento colectivo”

Ante tal inequidad, no es de extrañar que en la última encuesta del CIS más del 50% de los encuestados opinara que el sistema sanitario público español funciona “poco o nada bien”. Claro, que todo parece indicar que depende de la comunidad autónoma en la que se viva. Quizá el dato de que sólo el 50,9% de los españoles sabe que la sanidad es gestionada por las CC.AA. sea el reflejo del famoso dicho “la ignorancia da la felicidad” y no de un desconocimiento colectivo.

Pero la inversión sanitaria por habitante no es la única desigualdad autonómica en el sector salud. La atención y el acceso a tratamientos sigue siendo una lucha para las asociaciones de pacientes que llevan años denunciando inequidades. Advierten de que el lugar de residencia, y no las necesidades de cada uno de los afectados, es clave a la hora de decidir a qué tratamientos se pueden acceder y en qué tiempo. Así que en lo que a salud se refiere, la comunidad autónoma de residencia sí importa. Y mucho. “Que dios reparta suerte”. ¿A usted cuál le ha tocado?

Marta Gómez
Redactora jefe ConSalud

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Acerca de Joaquín Ponce

Enfermo de Crohn desde el año 1988
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