¿Cómo afecta al aparato urinario la EII?

Las complicaciones más habituales relacionadas con la EII no afectan al riñón en sí, sino a la vía de salida de la orina, denominándose en su conjunto complicaciones urológicas.

Formación de piedras y cálculospiedras y calculos renales

Una de las complicaciones más frecuente es la formación de piedras o cálculos, siendo los más habituales los compuestos por oxalato cálcico o ácido úrico. Se estima que el riesgo de formación de cálculos en los pacientes con EII puede llegar a ser 100 veces superior al de la población general.

Los cálculos de oxalato cálcico se forman principalmente por un aumento en la eliminación del oxalato (sustancia química presente en mayor o menor medida en alimentos de origen vegetal, frutas, cereales, etc.) por la orina, consecuencia del incremento de su absorción intestinal. El aumento del tamaño de los cálculos puede llegar a obstruir el uréter (conducto que transporta la orina desde los riñones hasta la vejiga), dando lugar al típico cólico renal. La obstrucción de la salida de orina puede provocar alteraciones en la función del riñón. En casos aislados, el depósito del oxalato cálcico puede llegar a producirse en el propio riñón.

La disminución del oxalato y de los alimentos ricos en grasas de la dieta, junto con el consumo elevado de líquidos para favorecer la solubilidad del oxalato cálcico en la orina, reducen el riesgo de formación de cálculos (Tabla 1 y 2).

 

Tabla 1. Principales fuentes dietéticas de oxalatos
ALIMENTOS ÁCIDO OXÁLICO
(mg en 100 g de alimento)
Ruibarbo 600
Espinacas 600
Remolacha 600
Cacahuetes (todos los frutos secos se consideran con contenidos elevados de oxalatos) 187
Chocolates y productos de cacao 117
Perejil (puede ser usado en pequeñas cantidades) 100
Infusión de té (mg/100 mL) 55-78
Una dieta baja en oxalatos no debe aportar más de 60-70 mg de ácido oxálico por día.
El contenido en oxalatos varía considerablemente con estaciones, especie, variedad, edad, maduración y parte de la planta.

 

Tabla 2. Alimentos en función su contenido en oxalatos
GRUPOS CONTENIDO BAJO
< 2 MG/RACIÓN
CONTENIDO MEDIO
2-10 MG/RACIÓN
CONTENIDO ALTO
> 10 MG/RACIÓN
Cereales y derivados Cereales de desayuno, pasta italiana, arroz y pan Pan de maíz, bizcocho esponjoso y precocinados con salsa de tomate Plum cake, sémola de maíz blanco, cracker de soja y germen de trigo
Verduras y hortalizas Aguacate, coles de bruselas, berza, coliflor, champiñones, cebollas, guisantes, patatas y rábanos Espárragos, brócoli, zanahoria, maíz, pepino, lechuga, frijoles, pastinaca o chirivía, tomate (1 pequeño ó 120 mL de zumo de tomate) y nabos Judías verdes, amarillas y secas, remolacha, apio, cebolleta, diente de león, berenjena, escarola, col, puerro, mostaza verde, perejil, pimienta, patata dulce, colinabo, espinacas, calabaza de verano y berro
Frutas y zumos Zumo de manzana, aguacate, banana y plátano, cereza, uva verde (fruta y zumo), mando, melón, nectarinas, melocotón zumo de piña y ciruelas verdes o amarillas Manzana, albaricoques, grosella negra, cerezas agrias, 120 mL de zumo de arándano, uva y naranja, pera, piña, ciruelas y pasas Zarzamora, grosella, frambuesa, fresa, arándano, cóctel de frutas, uvas negras, piel del limón, piel de lima, piel de naranja, ruibarbo, mandarinas y jugos de frutas altas en oxalatos
Leche y derivados Todos Ninguna Ninguna
Carnes y pescados Huevos, quesos, ternera, cordero, cerdo, pollo, pescados y mariscos Sardinas
Grasas y aceites Todos Café (240mL) Cerveza de barril, té y cacao
Bebidas Cerveza embotellada, Coca-cola (360 mL), alcoholes destilados, limonada y vino Sopa de pollo con fideos deshidratada Chocolate, cacao, mermelada, sopa de verduras y tomates comerciales y judías cocidas conservadas en salsa de tomate
Varios Coco, gelatina con frutas permitidas, zumo de limón y lima, sal y pimienta (15 g/día), sopa con ingrediente permitidos y azúcar

En cuanto a los cálculos por ácido úrico, la restricción de comidas ricas en purinas (moléculas a partir de las cuales se forma el ácido úrico) y la elevada ingesta de líquidos son igualmente eficaces para prevenir la formación de cálculos, así como la toma de ciertas sustancias para alcalinizar la orina (disminución de su acidez) (Tabla 3).

Tabla 3. Alimentos en función de su contenido en purinas
ALIMENTOS CON BAJO CONTENIDO EN PURINAS ALIMENTOS CON MODERADO CONTENIDO EN PURINAS ALIMENTOS CON ALTO CONTENIDO EN PURINAS
Huevos (3 ó 4 veces por semana)
Nueces y cacahuetes
Mantequilla de cacahuete
Quesos bajos en grasa
Grasas light para untar
Lácteos descremados
Postres, galletas y barritas sin azúcar
Otros vegetales
Frutas y jugos de frutas naturales
Cereales (pasta, arroz, cuscús, tortillas y pan bajo en grasa)
Café y té
Gelatina
Miel de abeja, mermelada sin azúcar
Otros pescados
Pollo y pavo
Carne de res, cordero y cerdo
Frijoles, arvejas y lentejas
Vegetales (espárragos, hongos, espinacas, coliflor, guisantes, puerros y rábano)
Salvado y germen de trigo
Cereales y panes integrales
Anchoas
Caviar
Pescados (caballa y arenques)
Sardinas
Scallops y mejillones
Carne de pato y ganso
Hígado, riñones e intestinos
Caldos y consomés
Gravy (salsa a base de jugos de verduras y carne)
Levadura (pan y cerveza)
Tocineta
Cerveza con y sin alcohol
Licores (whisky, vodka y ron)
Fructosa (siropes, helados, barritas, galletas, cereales azucarados y postres)

Formación de fístulas

Otra complicación urológica es la formación de fístulas o comunicaciones entre el tubo digestivo y el aparato urinario. Las más frecuentes son las que se establecen entre el intestino y la vejiga urinaria, denominadas fístulas enterovesicales; este tipo de fístulas aparecen principalmente en pacientes con enfermedad de Crohn con afectación del íleon y del ciego y que además presentan gran actividad de la enfermedad.

Los signos y síntomas más habituales son las molestias localizadas inmediatamente por encima del pubis, la disuria (dolor al orinar) y las infecciones de orina; en algunos casos pueden aparecer en la orina aire o heces procedentes del intestino.

Para confirmar la presencia de una fístula enterovesical se requiere la realización de alguna prueba de imagen como el TAC, la resonancia magnética, la cistoscopia (exploración con endoscopio de la uretra y la vejiga urinaria, a través del meato urinario) o los estudios con contraste (enema con bario) (Imagen 2). El cierre espontáneo de estas fístulas es poco frecuente, por lo que suele ser necesario recurrir a la cirugía para su resolución.

imagen2

Imagen 2. En las imágenes se puede observar una fístula íleo-vesical mediante Enteroresonancia (A) y citoscopia (B).

Uropatía obstructiva no litiásica

Por último, la vía urinaria puede ocluirse por la extensión del proceso inflamatorio del intestino al espacio circundante, afectando así al uréter y originando una uropatía obstructiva no litiásica. Afecta con mayor frecuencia al uréter derecho, siendo más rara la afectación de ambos uréteres. Como el impedimento de la salida de la orina puede afectar a la función de los riñones, el tratamiento utilizado de forma urgente consiste en la liberación de esa obstrucción mediante la colocación de catéteres en el uréter a través de la vejiga o en el propio riñón (nefrostomías), permitiendo así la salida de orina. La solución definitiva requerirá realizar una intervención quirúrgica para liberar a los uréteres del proceso inflamatorio denominada ureterolisis.

http://www.educainflamatoria.com/como-afecta-al-aparato-urinario-la-eii

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Acerca de Joaquín Ponce

Enfermo de Crohn desde el año 1988
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