La importancia de una cepa específica

La importancia de una cepa específica

La mayoría de los beneficios de los probióticos son específicos de cepas determinadas y no a todos los productos que contienen probióticos se le pueden atribuir los mismos efectos. En este artículo revisamos qué características debemos revisar para hacer un buen uso terapéutico de los probióticos. 

Los ensayos clínicos sobre probióticos parecen evidenciar una serie de beneficios para la salud de los individuos, tanto por su función metabólica como de protección frente a las infecciones. Como hemos visto, estos probióticos pueden agregarse de distintas formas a alimentos, medicamentos y suplementos dietéticos. Sin embargo, no a cualquier producto con probióticos se le pueden atribuir los efectos descritos.

Algunos beneficios de los organismos probióticos son compartidos por todas las especies de un género, por ejemplo la producción de ácido por parte de los lactobacilos; otras, como la capacidad de neutralizar la intolerancia a la lactosa, son típicas de algunas especies. Ahora bien, la mayoría son específicas de cepas determinadas, entre otras cosas porque los ensayos clínicos previos se han hecho con esas cepas concretas. Esto plantea una serie de requisitos de buen uso de los probióticos:

  1. Los efectos beneficiosos sólo pueden atribuirse a la cepa o cepas estudiadas y no a la especie o a todo un grupo de probióticos.
  2. Los estudios que documentan la eficacia de una cepa a una dosificación determinada no son evidencia suficiente para avalar los efectos a una dosificación más baja.
  3. Deben documentarse los efectos saludables de cada cepa específica presente en el producto en venta.
  4. Debe considerarse el eventual papel beneficioso de las sustancias de vehículo o relleno que puede afectar a la viabilidad de la cepa.

Todas estas consideraciones se resumen en la definición completa de probióticos: Microorganismos vivos (deben llegar vivos al intestino, donde ejercen su acción) que, cuando son administrados en la cantidad adecuada (dosificación determinada para la que han demostrado evidencia científica), confieren un efecto beneficioso (únicamente atribuido a una cepa determinada) a la salud del sujeto que los recibe.

Esta definición ha sido recientemente revisada por la ISAPP (International Scientific Association of Probiotics and Prebiotics). Esta sociedad científica manifiesta el reconocimiento de nuevos microorganismos con funciones beneficiosas para la medicina clínica que, si demuestran estar bien reconocidas y avaladas por una consistente evidencia científica, entrarían dentro del concepto de “probiótico”.

Por este motivo, cuando estemos delante de producto que contiene probióticos debemos revisar qué cepa(s) contiene, la posología recomendada y su forma de dispensación (liofilizada, conservada en frío, naturaleza de los de excipientes, etc.). También resulta conveniente contrastar los datos de la etiqueta con las condiciones que se emplearon en los ensayos clínicos previos.

Una cepa probiótica se cataloga en base a su género, especie y a una designación alfanumérica. Por ejemplo, en el caso de Lactobacillus casei DN-114 o de Lactobacillus rhamnosus GG, el término Lactobacillus se corresponde con el género, las denominaciones casei y rhamnosus indican las especies respectivas y los epígrafes DN-114 y GG se refieren a esas cepas concretas dentro de cada especie (tabla 1).

Sin embargo, los nombres con que se designan los organismos probióticos en los productos comerciales no están sujetos a regulación, lo cual puede ser una fuente de incertidumbre importante sobre la realidad de los efectos saludables del producto comercializado.

Tabla 1: Nomenclatura específica para las cepas probióticas

Cepa probiótica Género Especie Designación alfanumérica
Lactobacillus casei   DN-114 001 Lactobacillus   Casei  DN-114 001
  Lactobacillus rhamnosus GG  Lactobacillus  Rhamnosus GG

 

En resumen, para que el profesional prescriptor y dispensador o el consumidor de un producto probiótico entiendan cuál es el beneficio del producto, éste debe expresar en la etiqueta:

  • El género y la especie con nomenclatura específica consistente con los nombres científicos reconocidos actualmente.
  • Designación de la cepa específica.
  • Recuento de microrganismos viables de cada cepa.
  • Condiciones de almacenamiento recomendadas y seguridad de las mismas.
  • Dosis recomendada para la inducción del efecto fisiológico y la descripción del mismo.
  • Información de contacto para la vigilancia post-comercialización.

Bibliografía

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Acerca de Joaquín Ponce

Enfermo de Crohn desde el año 1988
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