Una aguja en un pajar

un inóculo pequeño puede tener grandes repercusiones en un organismo

Aun encontrándose en concentraciones bajísimas, un inóculo pequeño puede tener grandes repercusiones en un organismo, pudiendo llegar a convertirse en la especie dominante durante más de 20 horas.

Cuando hablamos de la microbiota intestinal humana nos perdemos en cifras: albergamos un número de bacterias 10 veces superior al número de nuestras propias células humanas. La estimación del total de bacterias intestinales es relamente abrumadora. En las referencias norteamericanas se habla de 100 a 200 “trillones” de microorganismos, es decir un número a nivel de 1014, que en terminología europea serían en realidad 100-200 billones (100.000.000.000.000). Y la cuestión es: ¿qué ocurre cuando tomamos un probiótico a las dosis recomendadas? Con dosis de 109, una célula del probiótico introducida en el ecosistema se diluirá entre 100.000 células indígenas. ¿Va a notarse la presencia de un único hincha del Barça en el Bernabeu lleno de seguidores del Madrid, o de un solo “periquito” en el Camp Nou? Este es un dilema que recuerda a aquello de encontrar una aguja en un pajar o lo de ponerle puertas al campo. Parece poco viable o factible que un probiótico pueda ejercer algún tipo de efecto.

Pero el hecho real es que sí, muchos probióticos tienen efectos beneficiosos para la salud cuando se administran a dosis adecuadas. Esto está claramente sustentado por numerosos estudios clínicos con cepas probióticas concretas, y en algunos casos con metaanálisis que confirman su eficacia (Guía Clínica de la WGO). Por desgracia, no solamente los probióticos, sino también los patógenos, como algunas cepas de Vibrio, Salmonella o Escherichia, pueden tener efectos devastadores aun cuando el inóculo sea pequeño. En el mundo bacteriano las modificaciones que experimenta un ecosistema cuando se introduce un microorganismo foráneo dependen en buena parte de la capacidad de adaptación que tiene ese microorganismo para sobrevivir, proliferar o interactuar en el entorno. Aquí hay que considerar mecanismos de adhesión al epitelio, resistencia, movilidad, secreción de toxinas o bacteriocinas, capacidad de utilizar los sutratos del medio, etc.

En ese contexto es muy destacable la aportación del grupo de investigadores de Laboratorio de Microbiología de la Universidad de Wageningen. Para estudiar la población microbiana del intestino delgado humano han desarrollado una serie de estudios en individuos portadores de ileostomía, de modo que al recoger el efluente ileal se puede analizar la composición microbiana del delgado. En comparación con la microbiota del colon, la microbiota del intestino delgado es menos densa (107 bacterias por mililitro), menos diversa y con gran variabilidad en un mismo individuo a lo largo del tiempo, en general con predominio de estreptococos, lactobacilos y clostridios. Es interesante que la toma de probióticos en dosis de 109 tiene un gran impacto en la composición microbiana del intestino delgado, ya que el probiótico se convierte en especie dominante (hasta el 10-20% del total de bacterias, 4 horas tras la ingesta), y este impacto persiste de modo apreciable hasta 20 horas después de la ingesta. Otro proyecto del mismo grupo analizó la transcriptómica (expresión de genes humanos) en biopsias de mucosa duodenal humana antes y después de la ingesta de tres probióticos a dosis habituales. Se comprobó que la mucosa de intestino delgado humano percibe la presencia de probióticos, y además de modo distinto y específico para cada uno de los probióticos estudiados. La interacción con el epitelio intestinal pone en marcha una serie de vías de regulación del sistema inmune (IL-10), de proliferación y reparación epitelial, angiogénesis, etc. En definitiva, empezamos a entender cómo los microorganismos beneficiosos tienen un impacto en el intestino humano, aunque parezca que están tan perdidos como una aguja en un pajar.

 

Referencias bibliográficas

  • Booijink CC, El-Aidy S, Rajilić-Stojanović M et al. High temporal and inter-individual variation detected in the human ileal microbiota. Environ Microbiol. 2010; 12(12): 3213-27.
  • Van Baarlen P, Troost F, van der Meer C et al. Human mucosal in vivo transcriptome responses to three lactobacilli indicate how probiotics may modulate human cellular pathways. Proc Natl Acad Sci USA. 2011; 108 Suppl 1: 4562-9.
  • Zoetendal EG, Raes J, van den Bogert B et al. The human small intestinal microbiota is driven by rapid uptake and conversion of simple carbohydrates. ISME J. 2012; 6(7): 1415-26.
    http://www.elprobiotico.com/aguja-en-un-pajar/
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Acerca de Joaquín PN

Enfermo de Crohn desde el año 1988
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