Detectan nuevas especies en la microbiota intestinal que marcan la diferencia entre individuos sanos y enfermos

Se han identificado en la microbiota humana, gracias a un nuevo enfoque en el análisis bioinformático, más de 500 especies totalmente desconocidas hasta el momento y, además, se ha ampliado el catálogo de genes microbianos conocidos, de 3 a 10 millones. Los resultados forman parte del proyecto europeo MetaHIT, en el que el Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) es uno de los 13 participantes.

 

 

Un equipo de investigadores del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), con el Dr. Francisco Guarner, jefe de sección de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Vall d’Hebron, a la cabeza, son los únicos participantes españoles en dos trabajos que suman nuevos resultados al proyecto MetaHIT. Los dos estudios, publicados este domingo 6 de julio en la revista Nature Biotechnology, suponen un paso más en el conocimiento del microbioma intestinal. Uno de los artículos describe cómo se ha ampliado el catálogo de genes microbianos conocidos, de 3 a 10 millones, y el otro artículo explica cómo se han identificado en la microbiota humana, gracias a un nuevo enfoque en el análisis bioinformático, más de 500 especies totalmente desconocidas hasta el momento.

A este último hallazgo se le añade otro dato de relevancia clínica: no todas las muestras estudiadas poseen esta cantidad de especies desconocidas. Las muestras de la flora intestinal de algunos individuos tienen muy pocas de estas especies y, al analizarlo con más detalle, se ha visto que, curiosamente, se trata de las muestras que pertenecen a los  pacientes con enfermedad de Crohn. “Esto plantea un dato en el que debemos ahondar”, explica el Dr. Francisco Guarner, “y es que estas especies, hasta ahora desconocidas, son posiblemente las que marcan la diferencia entre la microbiota de las personas sanas y la de las enfermas”.

Estos datos son muy importantes porque permiten plantear estrategias para intentar recuperar estas especies con intervenciones nutricionales: administrando fibras, prebióticos que ayuden al crecimiento selectivo de algunas especies o probióticos. Estas bacterias desconocidas son, casi con toda seguridad, de las llamadas “bacterias buenas” pues al no ser las típicas que producen una infección, ni se conocen ni se han aislado antes. “En estos casos el trasplante de heces no es útil porque precisamente al tratarse de especies más lábiles, anaerobias más estrictas y más dependientes del entorno y de sus compañeras, casi con toda seguridad no sobrevivirían fuera del colon para poder ser trasplantadas. El resultado es que se acabarían trasplantando y acabarían proliferando especies indeseables”, prosigue Guarner.

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Acerca de Joaquín Ponce

Enfermo de Crohn desde el año 1988
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