Felicidad contagiosa

Lo vemos en los bebés: cuando les sonríes ellos te devuelven una sonrisa. Este fenómeno que ya estudios previos habían justificado como respuesta a las llamadas neuronas espejo, las cuales se activan cuando perciben alguna acción de alguien de nuestro alrededor, no es sino en múltiples casos una forma de transmitir felicidad.Seguro que en más de una ocasión al escuchar la carcajada de otro acto seguido sin ton ni son has comenzado a reírte tú, del mismo modo que los bostezos se contagian, o al ver llorar y sufrir a alguien nos emociona o sentimos identificados.

En este “ponerse en los zapatos del otro” subyace el sentimiento de empatía, es decir la participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra, y no solo en los seres humanos puesto que también los animales poseen esta cualidad: los simios, elefantes y delfines especialmente.

A sabiendas de la repercusión que tiene en nosotros las emociones del resto, su gestión está altamente vinculada con nuestro entorno. Aquel “dime con quién andas y te diré quién eres” lleva la asunción implícita de ciertos patrones de conducta y cómo éstos afectan también en el propio estado de salud.

Por ejemplo en un estudio se llevó a cabo el seguimiento de pacientes sometidos a una intervención cardíaca tras sufrir un infarto. Los investigadores revelaron que los que tenían una pareja pesimista, se sentían peor luego debían regresar más veces al hospital, mientras que los pacientes con una pareja más optimista gozaban de una mejor recuperación.

Asimismo un reciente estudio científico señalaba que la respuesta excesiva al estrés se contagia dentro de la familia o grupo, basta solo con observar a la persona en tal estado para que el cuerpo acelere la secreción de cortisol, la hormona del estrés.

Hay que tener presente que el ser humano es gregario por naturaleza, necesita sociabilizar pero todavía más importante hacerlo con las personas correctas a favor de nuestro bienestar, también a la hora de adquirir ciertos hábitos.

En otro estudio con más de 8.000 mujeres de 82 barrios californianos se demostró que en los barrios con más carencias eran caldo de cultivo para abandonar las cuestiones de salud y presentaban una mayor incidencia de problemas cardiovasculares.

A consecuencia de este contagio vecinal en Canadá examinaron el índice de masa corporal de 800 mujeres respecto al de sus vecinas. Los resultados concluyeron que las mujeres que conviven con otras más delgadas harán todo lo posible para perder peso y adquirir hábitos que les permitan mantenerse en forma.

Por suerte, tal y como han demostrado los expertos, las emociones positivas son más contagiosas que las negativas, pero aun con todo la búsqueda de la felicidad es el camino en sí misma.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

http://enpositivo.com/2014/06/felicidad-contagiosa/

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Acerca de Joaquín Ponce

Enfermo de Crohn desde el año 1988
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